Orégano fresco: cómo usarlo, conservarlo y sus propiedades
El orégano fresco es uno de esos ingredientes que transforman una receta. Mucho más aromático e intenso que el seco, y con propiedades que el proceso de deshidratación reduce considerablemente.
Diferencia entre orégano fresco y seco
El orégano seco es más concentrado en sabor, pero el fresco tiene aceites esenciales volátiles que aportan complejidad aromática. Se usan en momentos distintos: el fresco al final de la cocción o crudo; el seco desde el inicio.
Propiedades del orégano
- Timol y carvacrol: aceites esenciales con potente efecto antimicrobiano y antifúngico.
- Antioxidante: uno de los más altos entre las hierbas aromáticas.
- Antiinflamatorio natural.
- Rico en vitamina K y manganeso.
Usos del orégano fresco
En pizzas: Agregá hojas frescas recién salida del horno.
En salsas de tomate: Las hojas frescas dan un aroma incomparable.
En marinadas: Con ajo, aceite y limón para pollo o cordero.
En ensaladas mediterráneas: Sobre tomate, mozzarella y olivas.
Cómo conservarlo
En un vaso con agua como si fuera flores, a temperatura ambiente. O envuelto en papel húmedo en la heladera. Dura 5-7 días fresco.